1. Documentación Oficial (El rastro de papel)
Es la prueba más difícil de falsificar si sabes dónde mirar:
- Informe de la DGT: Pide un informe completo por matrícula. Verás el historial de kilómetros registrados en cada ITV.
- Libro de mantenimiento: Comprueba que los sellos del taller sean coherentes en fechas y kilómetros. Desconfía si todos los sellos parecen hechos con la misma tinta y el mismo día.
- Ficha técnica (Tarjeta ITV): Revisa el reverso. En cada inspección, el operario anota los kilómetros. Si ves tachones o letra sospechosa, desconfía.
2. El “Desgaste del Habitáculo”
El interior del coche delata el uso real mucho mejor que el cuadro de mandos:
- Volante y pomo de marchas: Un volante excesivamente brillante o pelado suele indicar más de 100.000 km.
- Gomas de los pedales: Si el pedal de freno está muy gastado (se ve el metal), el coche tiene mucho uso. Si los pedales están “nuevos” en un coche de 10 años, puede que los hayan cambiado para ocultar el desgaste.
- Asiento del conductor: Revisa el “orejero” izquierdo (el lateral del respaldo). Si está hundido o la tela está rota, indica miles de entradas y salidas del vehículo.
3. Revisión Mecánica Visual
El vano motor cuenta historias que el vendedor a veces olvida borrar:
- Etiquetas de cambio de aceite: Busca pegatinas en el borde de la puerta del conductor o cerca del motor. A veces el vendedor baja el cuadro pero olvida quitar la pegatina que dice: “Próximo cambio a los 210.000 km”.
- Desgaste de discos de freno: Toca el borde del disco de freno (con el coche frío). Si tiene un “escalón” muy profundo, el coche tiene bastante kilometraje.
- Neumáticos: Mira la fecha de fabricación (DOT). Si el coche marca 30.000 km pero tiene neumáticos nuevos de marca barata, o neumáticos muy viejos, la cifra podría no cuadrar.